La Ley de la Fe – 2

Para poder entender la confesión de fe, lo primero que debemos entender es la ley de la fe.

ROMANOS 10:8-10
8 Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

En este pasaje de la escritura vemos que la Palabra de Dios debe estar en nuestra boca y en nuestro corazón. Además encontramos la clave para la ley de la fe: creer en el corazón y confesarlo con la boca.

Por ejemplo, en este pasaje vemos la forma como una persona nace de nuevo:

1. Confiesa con la boca que Jesús es el Señor.

2. Cree en el corazón que Dios lo levanto de los muertos.

SEGUNDA DE CORINTIOS 4:13
13 Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.

Según este pasaje, el espíritu de fe se muestra en que si una persona cree algo debe decirlo. Esta es la ley de la fe en operación, una persona que tiene el espíritu de fe debe hablar las cosas que cree.

MARCOS 11:23
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Una vez mas vemos la importancia de decir con nuestra boca las cosas que creemos en nuestro corazón. En especial, notemos que este pasaje dice tres veces decir pero una sola vez creer. Es decir, debemos hablar tres veces más de lo que creemos.

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Un comentario el “La Ley de la Fe – 2

  1. Todo lo que he podido leer anteriormente sobre este señor, más lo que leo aquí, en este sitio, me lleva a reafirme en la idea de que sus enseñanzas son verdaderas herejías. Y, peor aún, se trata de gravísimos errores doctrinales mezclados, a propósito, con algunas verdades bíblicas. Lo cual resulta mucho más pernicioso si cabe, pues puede llevar al engaño a muchísima gente nueva en la fe; aunque creo que es precisamente eso lo que se persigue, puesto que cualquier creyente bíblico no aceptería jamás participar de algo tan nefasto y que, irremisiblemente, como está escrito, atraerá sin retraso la condenación del Señor (2ª Pedro 2:3) sobre quienes participan de las artimañas del error (Efesios 4:14).

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